
Levantar la cabeza contra el viento huracanado,
que levanta las casas y arranca los arboles desde sus raíces.
Respirar el aire contaminado de mugre
que fluye luego del remolino de cosas.
Pedazos de recuerdos por todo el piso
y la única opción de barrerlas hacia el olvido.
Imágenes alternas del lugar antes de la tormenta
y la sonrisa instantánea naciendo por lo que antes era.
Finalmente se termina de limpiar
y solo quedan los mejores momentos, las mejores miradas,
los mejores encuentros, los mejores abrazos y la mejor amistad.
El viento cede y el aire se vuelve a aclarar,
los pulmones se llenan esta vez y el suspiro es eterno.
Y si bien la casa ya no es la misma de antes,
lo mejor logro sobrevivir y se queda para siempre
anclada en el fondo de ella.
AKIRE.