8/19/2008

Soledad


A veces la soledad hace que los hombres confundan muy seguido el gustar, el querer y el amar.
A veces el no asumirse como seres inacabados, que van generándose día a día y pretenden proyectarse la vida minuto a minuto, es que se confunden con más frecuencia.
No son responsables de las consecuencias de su confusión,
solo son responsables por no querer crecer más allá de lo que creen está permitido.
No comprenden aún que la vida va desarrollando etapas que comienzan y se terminan.
Justo en esos términos es que se cumplen los cambios, la mayoría es reticente a los mismos,
pero es que no entienden todavía que son ellos mismos quienes han generado esos cambios,
que son ellos mismos quienes dan comienzo y fin a esas etapas.
Los actos traen consecuencias. Solo cuando lo asumen y se conciben responsables,
es que logran aceptar que sus decisiones son las que guían su propio camino.
Y las decisiones se tornan cada vez más fáciles de aceptar,
esto no significa que las decisiones sean propiamente fáciles,
si no que asumen su responsabilidad de decisión con mayor facilidad.
Para llegar a esa posición, primero hay que entender que la soledad es muy particular y
cada uno la siente de diferente manera, no hablo de la soledad como comúnmente la relacionan, sino como la sensación de necesidad de compañía o aquella que nos persigue aún estando acompañados.
Igualmente estas son dos cosas diferentes.
La primera es una enfermedad, por que demuestra la dificultad de la persona por reconocerse a si misma, por lo que necesita otra para perderse de sí misma, algo que la distraiga.
La segunda es la respuesta a una falsa fantasía de compañía,
por que necesitamos estar solos y tenemos miedo, o no es justamente el tipo de compañía que tenemos las que necesitamos.-
La soledad es prácticamente el mundo personal de cada uno, en donde somos reyes y reinas de nosotros mismos.
Solo cuando enfrentamos la necesidad de conocernos plenamente y lo logramos, es cuando la soledad se torna en realidad en lo que es….simplemente nosotros mismos.
Recién cuando nos conocemos y nos aceptamos tal cual somos es cuando podemos llegar a discernir, o mejor dicho cuando podemos acercarnos mas a la verdad de nuestros sentimientos.
Cuanto más claros sean nuestros sentimientos mas nítidos llegaran del otro lado de la vereda.
Pero mientras sigamos sin entendernos, sin conocernos y sobre todo sin aceptarnos, es más proclive la oportunidad de lastimar.

AKIRE.

Yo creo.


Yo creo en el infierno,
Creo en el tener que pagar las consecuencias de nuestros actos.
Creo en el castigo del destino respecto nuestra actitud ante la vida.
Creo en que el infierno está acá.
Creo que es acá donde el infierno toma vida y te da lo que te mereces.
Por eso creo en que vos sos mi castigo.
Creo que he cometido muchos errores,
Como lastimar a quienes tanto me han dado.
Creo en que la vida misma es muy justa y hoy me hace sentir.
Lo que hice sentir en su momento a quién no se lo merecía.
Cambié radicalmente mi vida por estar mejor,
Creí en la falsa sensación de plenitud,
Creí en la imagen fantasma de la realidad,
Creí en la ilusión q yo misma cree de vos.
Creo que me enamoré de una imagen, una imagen hecha a mi medida y por mi.
El sufrimiento q introduje en la vida de quienes me rodeaban.
Hoy me ahogan a mí, sé que lo merezco.
Pero creo que mi peor castigo es haber creído en vos.
La angustia de la decepción es sumamente asfixiante.
Me dejé mentir por que me convenía. Pobre ilusa.
Escuché lo que quise.
Creo fervientemente q el infierno es la consecuencia de nuestros actos en la propia vida.
En la vida misma.
Creo desde el alma, que he cometido mucho mal, por que es la explicación perfecta.
Creo en que semejante castigo como tu presencia en mi vida, es más que clara.
Yo creo en el infierno.
Por que es ahora que el fuego me quema el alma.


AKIRE.